Sobre nuestra vulnerabilidad y nuestra intemperie

Expuestos





¡Vamos! Exponte. Déjame verte.

Mírame a los ojos. Déjame saber quien eres.

Quiero ver tus cicatrices. Quiero ver tus arrugas. Me interesa tu imperfección.

Quítate la camisa y el cinturón.

Quítate los cueros y las espuelas.

Restriégate la boca y el pintalabios.

Quítate el brasier y los tacones.

Tropiézate.

Cuéntame lo que no sabes. Cuéntame tus dudas, tu perdición.

Déjate caer, abandónate a la gravedad.

Inquietud.

No saltes. Entrégate al viento.

Despréndete.

Quiebra el vidrio de tu persona.

Quédate y llora.

Cada lágrima un río de incertidumbre.

Déjame verte.

Permíteme ver en tus pupilas la tristeza infinita, la desolación.

No hay nada de malo en ello. Sólo belleza.

Sonríe. Sonríe ampliamente. Sonríe inundando esta habitación.

Llora y a continuación ríe hasta que no puedas más.

Ríe mientras cargas el peso del aislamiento. No lo escondas.

Y si no puedes con él, sentémonos a descansar imaginando un teatro lleno de gente y soltemos una gran carcajada mientras sacamos el mantel de cuadros y brindamos por todos los encuentros escénicos que tenemos pendientes.

Clava tu mirada en esta incógnita de la vida, en la partitura errática y sesgada que ya no quieres interpretar más.

No esquives. Sólo muévete. Sigue moviéndote.

Mira al que te mira mientras te mueves y dile que también se mueva. Invítame a descalzarme. Espera...ya me quito los zapatos.

Cuéntame.

Déjame verte.

Invítame a desnudarme y te diré que llevo años desnuda en este escenario. 

Estoy dispuesta. Adelante.

¡Dancemos!



Mercedes Pedroche









#LADANZACUENTA

En 2020 celebramos el Día Internacional de la Danza desde una situación de confinamiento extraordinaria, con una crisis sanitaria mundial nunca antes vivida en nuestra historia contemporánea. Son tiempos difíciles para todos, también para la danza. Este 29 de abril, no podremos salir con normalidad a la calle, a los teatros, a las escuelas, a los estudios de danza… no podremos encontrarnos físicamente para bailar juntos/as. Pero desde esta situación extraordinaria, las compañías y profesionales de la danza seguimos conectadas para repensar nuestro regreso, que ya no será al mismo lugar que dejamos. Tampoco el futuro será lo que imaginábamos hace unos meses. Queremos y deseamos que sea un lugar mejor.


Vamos a poner nuestros cuerpos a trabajar y bailar para ello. Estamos convencidos/as de que la danza y el movimiento serán necesarios en la tarea que tenemos por delante como sociedad. Sabemos también que desde hoy, somos testigos del sentir de los cuerpos, individuales y colectivos. Desde este convencimiento, hemos querido recoger la memoria de los tiempos que estamos viviendo los y las profesionales de la danza. Esta página, compuesta por diversas voces de la danza, es nuestro primer gesto –a modo de coreografía colectiva– sobre el tiempo por venir, que compartimos en el Día Internacional de la Danza 2020.

© Emprendo Danza, 2020 © de los textos: sus autoras/es