Este año Sinestesia cumple siete años, para nosotros fue uno de los momentos que sin ninguna duda cambió todo nuestro paradigma, en 2012 comenzamos a hablar de la actualidad, del fin del mundo y construimos un escenario apocalíptico.

Un escenario donde comenzábamos solos, donde nos imaginamos que pasaría si no pudiéramos respirar, si para salir a la superficie necesitáramos un accesorio, nos preguntábamos cómo sería encontrarse con otros supervivientes y sobretodo cómo sería ese exterior al que deseábamos acceder.


En estos momentos viene a la cabeza

¿Qué sentido tiene la vida en soledad?

A lo largo del transcurso de la obra, los supervivientes van teniendo los primeros contactos hasta acabar formando un colectivo en el que poder apoyarse y seguir hacia delante sin que realmente pasa nada.

Cuando salgamos ahora ¿Qué sucederá? ¿Cómo será ese exterior que ahora anhelamos?


Quizás uno de los momentos inolvidables fue hacer una representación en los bunkers, ahí tuvimos una escenografía que permitió a Sinestesia rozar lo real desde la ficción y la memoria dese la representación. La memoria de los habitantes que tuvieron que sobrevivir en esos bunkers y que después de la actuación nos vinieron a abrazar, y agradecer que siguiéramos sugiriendo esta temática . Ellos, los habitantes de los bunkers les había recordado su vida allí, allí dentro; La luz, el espacio sonoro, los movimientos y la presencia eran familiares en su recuerdo y en nuestro subconsciente.

A lo largo del proceso nos dimos cuenta de que el Apocalipsis no es solo un final, Apocalipsis lo entendimos como un principio, un inicio de una nueva etapa, para nosotros fue el final de el periodo de batallas y el inicio como colectivo vinculado a las artes escénicas.


Ya hemos cumplido más de un mes en cuarentena, en un escenario que metafóricamente se acerca a la ficción, las relaciones personales se han alejado, nos alejamos de las personas al cruzarnos con ellas “el humano” en relación a “lo tóxico”, sin embargo estamos experimentando una nueva revolución social ante las relaciones digitales y virtuales que nos acercan, y comienzan a emerger correspondencias recíprocas en la distancia. Podríamos decir que en este momento nos toca redefinir lo que es la “relación mutua”.

Quizás, ahora es momento de entender este cambio de etapa, este Apocalipsis desde su etimología. Apocalipsis proviene del latín apocalypsis, y esta a su vez del griego ἀποκάλυψις (apokálypsis), y significa ‘revelación’.

Esperamos volver a vernos y abrazarnos pronto.



Texto:
Adrián Vega

Iron Skulls Co:
Adrián Vega, Diego Garrido, Facundo Martin, Héctor Plaza, Moises “Moe” y Luis Muñoz










#LADANZACUENTA

En 2020 celebramos el Día Internacional de la Danza desde una situación de confinamiento extraordinaria, con una crisis sanitaria mundial nunca antes vivida en nuestra historia contemporánea. Son tiempos difíciles para todos, también para la danza. Este 29 de abril, no podremos salir con normalidad a la calle, a los teatros, a las escuelas, a los estudios de danza… no podremos encontrarnos físicamente para bailar juntos/as. Pero desde esta situación extraordinaria, las compañías y profesionales de la danza seguimos conectadas para repensar nuestro regreso, que ya no será al mismo lugar que dejamos. Tampoco el futuro será lo que imaginábamos hace unos meses. Queremos y deseamos que sea un lugar mejor.


Vamos a poner nuestros cuerpos a trabajar y bailar para ello. Estamos convencidos/as de que la danza y el movimiento serán necesarios en la tarea que tenemos por delante como sociedad. Sabemos también que desde hoy, somos testigos del sentir de los cuerpos, individuales y colectivos. Desde este convencimiento, hemos querido recoger la memoria de los tiempos que estamos viviendo los y las profesionales de la danza. Esta página, compuesta por diversas voces de la danza, es nuestro primer gesto –a modo de coreografía colectiva– sobre el tiempo por venir, que compartimos en el Día Internacional de la Danza 2020.

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