Reflexiones sobre la Danza (29/4/2020)
Danzad… hoy más que nunca




Si tuviera que explicar con pocas palabras qué significa la Danza para mí creo que diría: escuela de vida y la mejor amante que tuve.

¿Qué puede significar la Danza para alguien que ha decidido dedicarse profesionalmente a este arte? Alguien que estuvo dispuesto a sacrificar y luchar mucho para vivir de ella, alguien que sigue fascinado al ver cuerpos de bailarines en una sala de ensayo o un escenario, alguien que no deja de apasionarse por hacer un simple plié o crear coreografías, alguien que sabe que solo a través de ella será capaz de comunicar y transmitir todo aquello que con palabras no se puede.

Alguien que a pesar de las dificultades que una valoración insuficiente o una situación cultural indigente puede significar para el arte, no se rindió y apostó por la fragilidad y belleza de la Danza. Un arte que por sí es silencioso pero tan capaz de crear ruido ya sea por dentro o por fuera.

Apreciando mis diferentes experiencias como ser humano y después como bailarina hoy entiendo que la danza es la voz de nuestros cuerpos. Y hoy más que nunca todos – aunque no seamos bailarines – podemos sentir esa voz, ese ruido que se convierte casi en un grito dentro de cada célula de nuestro cuerpo porque es allí donde se reflejan nuestras emociones y todo lo que nos conmueve. Y ahora es mucho lo que debemos asimilar, comprender, gestionar y soportar. Estamos viviendo en nuestras propias carnes una situación extraordinaria, un estado de alerta tanto externo como interno que nos genera más sentimientos que nunca, desde el profundo dolor hasta una alentada sonrisa.

Mirando atrás al haber transmitido y compartido mi entusiasmo  por la danza con muchas personas (aficionados, profesionales, artistas,  etc.) solo me queda afirmar que la danza tiene la capacidad de transformar y liberarnos. Y es a través de ella donde reconectamos con nuestro cuerpo, con nuestra esencia, con los demás, y podemos dar lugar y salida a lo que sentimos.

“Si no puedes ir fuera ve dentro” tal vez sea el momento en el que la Danza debe regresar a sus orígenes. En el que nos invita a bailar en casa desde un lugar intimo, coherente sea por alegría o por pena y volver al hogar recordando su valor.

Confío en que la humanidad escuche su propio grito y re-descubra esa necesidad fundamental de manifestar sus emociones; solo así podrá darse la oportunidad desde la autenticidad de sanar y evolucionar… hoy más que nunca.



Bárbara Fritsche
Cía. Barbara Fritsche Dance Project








#LADANZACUENTA

En 2020 celebramos el Día Internacional de la Danza desde una situación de confinamiento extraordinaria, con una crisis sanitaria mundial nunca antes vivida en nuestra historia contemporánea. Son tiempos difíciles para todos, también para la danza. Este 29 de abril, no podremos salir con normalidad a la calle, a los teatros, a las escuelas, a los estudios de danza… no podremos encontrarnos físicamente para bailar juntos/as. Pero desde esta situación extraordinaria, las compañías y profesionales de la danza seguimos conectadas para repensar nuestro regreso, que ya no será al mismo lugar que dejamos. Tampoco el futuro será lo que imaginábamos hace unos meses. Queremos y deseamos que sea un lugar mejor.


Vamos a poner nuestros cuerpos a trabajar y bailar para ello. Estamos convencidos/as de que la danza y el movimiento serán necesarios en la tarea que tenemos por delante como sociedad. Sabemos también que desde hoy, somos testigos del sentir de los cuerpos, individuales y colectivos. Desde este convencimiento, hemos querido recoger la memoria de los tiempos que estamos viviendo los y las profesionales de la danza. Esta página, compuesta por diversas voces de la danza, es nuestro primer gesto –a modo de coreografía colectiva– sobre el tiempo por venir, que compartimos en el Día Internacional de la Danza 2020.

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